cuando vio en ellas a un hombre que, en vez de piernas, tenía cola de pez! Estaba ensangrentado, y Narsú, aunque sintió temor ante un ser tan extraño, se apresuró a auxiliarle, pues creyó que habían sido sus aparejos los que le habían causado daño. Mas, una vez que lo examinó, vio que tenía tres profundas perforaciones abiertas bajo las costillas, y eso le hizo suponer que había sido herido con algún tipo de arma.Sin perder un instante, remó hasta la orilla y, tomando al tritón, ya que con tal nombre se conocía a este tipo de seres en las leyendas antiguas, subió por un sendero, flanqueado por nogales, hasta su casa. Una vez allí, le limpió y cosió los cortes que tenía. Acto seguido, intuyendo que el hombre mitad pez no podría vivir mucho tiempo fuera del agua, lo trasladó a una poza tranquila que conocía. Durante varios días permaneció con él, vigilante, hasta que al fin le vio abrir los ojos.
—¿Dónde estoy? —preguntó el tritón desorientado.
—En la playa de Giodorá —respondió Narsú—. Te icé maltrecho a mi embarcación, y desde entonces he estado cuidando de ti.
—Ahora recuerdo —dijo aquél sumido en sus pensamientos—. Habíamos ganado la batalla, pero en el último momento un enemigo se abalanzó con su tridente sobre mí y después…
El tritón dejó de hablar y volvió la vista con preocupación hacia su costado. Creyó que se iba a encontrar con unas heridas mortales, pero en vez de ello comprobó que éstas, al haber sido cosidas, no sólo estaban cerradas, sino que también habían comenzado a cicatrizar.
—Me has salvado la vida —dijo éste al pescador—, y por ello te recompensaré. Soy el hijo de uno de los reyes más poderosos de los océanos, y eso me permite conocer la ubicación de grandes tesoros ocultos. ¿Sabes dónde está la gruta del coral?
—Sí —afirmó Narsú—, justo al otro lado de donde estamos ahora.

—Bien, entonces harás lo siguiente:
»Mañana, cuando baje la marea, entrarás en ella y, antes de llegar a las galerías en las que se divide su interior, mirarás hacia arriba. Allí verás un hueco estrecho, pero lo suficientemente amplio como para penetrar en él. Hazlo así y avanza hasta llegar al final del pasadizo, donde encontrarás una inmensidad de joyas a los pies de una estatua, de cuyo cuello pende un collar de perlas negras. Tiene más valor que todo lo demás reunido, y éste es el regalo que te hago. Acéptalo junto a mi eterna gratitud.
Dicho esto, el príncipe agitó con fuerza su cola y, de un salto, llegó al mar. Tras despedirse de Narsú con un gesto de la mano, desapareció bajo las aguas...





4 comentarios:
me gusta el comienzo! promete! se los leeré a mis alumnos en el curso a ver que les parece.
Angel, Argentina
me gusto mucho el comienzo se lo comprare a mi hermano menor
Hola Ángel. Me alegro mucho por tu comentario, y espero que tus alumnos disfruten también con el capítulo. De ser así, decirte que la editorial que ha publicado la obra (www.edimater.com) tiene presencia en parte de América del Sur, pero hasta el año que viene (2009) no llegará a Argentina. De todos modos, si fuera de vuestro interés enfocar el libro con fines educativos, podríais concretar con ellos la posibilidad del envío.
Un abrazo y gracias por dejar tu opinión. Lo mismo le digo al otro anónimo que ha comentado. Siempre es un placer leer mensajes como éstos.
hola la verdad que tu blog esta muy bueno
ya he pasado por aqui y seguire pasando un gran saludo desde israel medio oriente
http://elbohemiodelanoche.blogspot.com/
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